Equidad
El principio de equidad en la atención médica se refiere a otorgar atención a los pacientes de acuerdo con sus necesidades de salud, sin discriminación, privilegios o preferencias:
La atención debe otorgarse a los pacientes en congruencia con sus necesidades de salud y con la especialidad del médico, independientemente del problema de salud de que se trate: Este concepto destaca que la atención médica debe ser proporcionada de acuerdo con las necesidades de salud de los pacientes y la competencia y especialización del médico. Esto implica que el médico debe brindar la atención adecuada a cada paciente, sin importar si el problema de salud es médico o quirúrgico, preventivo o curativo, y sin tener en cuenta si la atención se realiza en el sector público o privado.
La atención médica debe otorgarse sin privilegios ni preferencias relacionados con la raza, género, condición social, condición económica, principios morales o religiosos, convicciones políticas, preferencias sexuales, edad, discapacidad física o mental, condición legal, privación de la libertad, padecimiento, remuneración que se perciba o recomendaciones de autoridades: Este punto resalta la importancia de brindar atención médica sin discriminación alguna. Los médicos deben tratar a todos los pacientes de manera equitativa y justa, sin importar su raza, género, condición social, económica o legal, creencias personales, orientación sexual, edad, discapacidad o cualquier otra característica personal. Además, se establece que no se deben otorgar privilegios ni preferencias a los pacientes del sector privado en comparación con los del sector público.
Estos conceptos éticos del principio de equidad enfatizan la necesidad de una atención médica imparcial y justa para todos los pacientes, sin importar su condición social, económica, de salud o cualquier otra característica personal. La equidad en la atención médica es fundamental para garantizar la justicia y la igualdad de oportunidades en el acceso a los servicios de salud.